“Arquitectura y Naturaleza un bello ejemplo de integración”

En este 2º artículo  que comparto con ustedes y que he publicado  para la revista bité de México, quiero hablarles sobre arquitectura y naturaleza y que mejor ejemplo cuando nos referimos  a la Casa de la Cascada (Fallingwater) creada por  otro de los grandes arquitectos que revolucionó el arte y la arquitectura del siglo XX, proveniente del continente  norte americano, Frank Lloyd Wright quien diseño ésta extraordinaria vivienda unifamiliar para la familia Kaufmann en Pennsylvania, Estados Unidos. Creada  por el año 1935 y terminada de construir en 1939.

Casi  80 años después de haber sido diseñada, la Casa de la Cascada es uno de los  mejores  ejemplos  de la arquitectura estadounidense y  actualmente sigue siendo un referente  por su integración con el paisaje, por su composición espacial y por el uso innovador de materiales  locales. Fue  edificada sobre una roca, encima de una cascada con un estilo moderno, donde introdujo criterios originales avanzados para su época.

La innovación en esta magnífica pieza arquitectónica está en la interrelación y la fluidez de los espacios interiores y su conexión con el paisaje. Wright logra crear espacios de gran amplitud, llenos de luz y transparencias visuales.

Como elemento innovador, Wright utiliza diferentes materiales obtenidos en la región, resaltando su belleza,  para diferenciar los distintos espacios en lugar de crear cerramientos innecesarios que eran muy característicos de  la arquitectura europea de la época, también se vale, de las diferentes alturas que el arquitecto utilizaba con maestría, con lo cual la casa goza de una gran sensación de espacialidad. Con todo esto, Wright estableció la diferencia entre “espacios definidos virtualmente” y “espacios cerrados”.

Wright Observaba la naturaleza y la amaba, en varias ocasiones manifestó que se sentía parte de ella. Pensó que la arquitectura debe crear un vínculo entre el hombre y su medio ambiente circundante.

Cuando se le planteó diseñar la Casa de la Cascada, observó por algunos meses la cascada y su entorno antes de trazar una línea y al final decidió convertirla en parte de la nueva casa. A partir de éste momento Wright logra una arquitectura que armoniza con su entorno natural y concibe  una sucesión progresiva y escalonada de volúmenes horizontales dispuestos dinámicamente que parecen flotar libremente sobre el agua,  sostenidos por el volumen vertical de la chimenea. Para lograr la sensación de ligereza dispuso las terrazas en voladizo, apoyadas sobre macizos soportes empotrados en la roca.

Al  entrar en el interior de la vivienda,  los bajos techos, los amplios ventanales  que iluminan las estancias y la ausencia de paredes  en la sala conducen la vista hacia el paisaje.

El sonido de la cascada está siempre presente aunque invisible desde el  interior de la casa. El piso de piedra y la chimenea se fusionan con la roca viva donde la construcción se encuentra insertada.

Wright logra transmitir una sensación de espiritualidad en contacto con el hermoso paisaje y el suave murmullo del agua, siempre presente.

La interacción de la casa con la naturaleza, utilizando un lenguaje modernista,  el diseño abierto que permite fluidez entre los distintos espacios que la conforman, la relación visual con el paisaje desde el interior y las sensaciones sensoriales que allí se perciben debido a la utilización de materiales autóctonos, hacen de la Casa de la Cascada una de las obras arquitectónica más importante de Estados Unidos, siendo un referente que continúa hasta hoy, considerada Monumento Histórico que permanece abierta al público.

Frank Lloyd Wright fue un gran creador  que supo desarrollar una nueva arquitectura como reflejo de la sociedad americana y no basada en los estilos europeos.

Hoy en día debido a la globalización existente y a los intereses económicos, políticos y de poder, se está perdiendo en la arquitectura la sensibilidad por el entorno. El interés de hacer edificios cada vez más monumentales, complejos, extravagantes y  especulativos, hace que se pierda algo que es fundamental, el respeto por el medio ambiente que nos rodea, el respeto al planeta que habitamos y por consiguiente el respeto a nosotros mismos. Por suerte existe la conciencia de muchos arquitectos que trabajan para recuperar la arquitectura hecha para el ser humano, pensada para satisfacer las necesidades de todos, en armonía con la naturaleza e interaccionando con ella. Una arquitectura sencilla, habitable, al servicio del hombre.

Y para finalizar, los dejo con éste pensamiento que el sabio maestro nos ha dejado en sus escritos filosóficos y que no debemos perder de vista. Es una buena lección para los que están empezando a estudiar esta hermosa carrera y para aquellos que ya lo han olvidado:

“Concibe el edificio en la imaginación, no en el papel sino en la mente… Déjalo vivir allí, tomando forma definitiva gradualmente antes de comprometerte con el tablero de dibujo. Cuando aquello empiece a vivir en ti, comienza a dibujar.  No antes…”.

Frank Lloyd Wright

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Texto y Dibujo: Mireya Duart

Alicante, Noviembre de 2011

Arquitecta, diseñadora de producto e ilustradora

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